SERA CUESTION DE ENCONTRAR EL MODO DE REIR...

lunes, 15 de julio de 2013

Reparar

Siempre fui de esas personas que se preocupaban de ayudar y reparar a otras personas. Quizás por eso me olvidé de dejar que otras me reparen a mi, quizás cuando lo intentaron no lo permití., o simplemente nunca quise darme cuenta. Es complicado a veces mirar alrededor y pensar que no sos feliz, que estás desordenado hasta en las cosas más simples de la vida. Entonces me viene a la mente, como pretendo estar bien y en orden, si apenas puedo mantener en su lugar ciertas cosas que son tan simples.
No sé si es cuestión de chocarse con una persona a la que le parezcamos un caso interesante, como si se tratase de un rompecabezas, para que intenten arreglarnos y ponernos de nuevo en el rumbo. Incluso, sabiendo que ya hay gente dispuesta a eso, nos negamos y encerramos, porque nos sentimos una molestia. Es algo así como "Te acomodo esta pieza y listo." y a los pocos días otra vez está fuera de lugar, pero no importa... "La volvemos a colocar ahí, y listo otra vez." y así incontables veces. Es como que ya nos da cosa, no querés joder más, son nuestros problemas y queremos solucionarlos nosotros mismos, aunque sabemos que una mano nos vendría bastante bien.
Reparar a una persona es muy complicado, tiene que haber mucha confianza, hay que tener paciencia, y saber entender qué está mal. Y por sobre todo, saber que la otra persona seguramente no va a hacernos caso, ¿o acaso uno lleva adelante sus propios consejos? Tal cual, tampoco cuando te vengan a decir que hacer, aún cuando hayas pedido un consejo. Uno pregunta por las dudas, si bien querés escuchar otra opinión, o alguna idea revolucionaria para tu cabeza, lo que más esperas es escuchar lo que tenes ganas. Así y todo no importa cuantas opiniones recojas, ni la cantidad de coincidencias, somos cabezas duras por naturaleza, por lo tanto, igual vamos a tropezar con la nuestra y luego a intentar si aún hay caso con la otra alternativa, pero ojo, no sin antes volver a tropezar con la nuestra. Y si, la famosa frase de tropezar dos veces con la misma piedra, la verdad es que nos encanta o somos unos boludos bárbaros. Nos encantaría muchas veces que esas personas a las que logramos reparar o rehabilitar, nos agradecieran de una forma especial, aunque quizás no lo estamos esperando, en el fondo sabemos que esperamos un poquito más, pero también sabemos que nunca es suficiente. Es difícil amoldarse a las situaciones y mucho más ser incondicional, las amistades son un gran valor para mantenerse sano, aunque las grietas queden, y estén siempre ahí, frágiles, esperando para volver a quebrarse, y sin dar ningún tipo de revancha.


"Tears stream down your face
When you lose something you cannot replace
Tears stream down your face
And I... 

...And I will try to fix you..."

Skins

Being happy doesn't mean that everything is perfect.
It means that you've decided to look beyond the imperfections.

miércoles, 12 de junio de 2013

Reflexión desde el dolor

Cuando el simple hecho de sentir que perdiste una parte de vos, te deja pensativo, a la deriva, sin un sostén en tu cabeza, cuando ese simple hecho te deja con un sentimiento de vacío y soledad, cuando ese hecho te hace sentir que perdiste a una persona especial, muchas cosas dejan de tener sentido. Cuando ya prácticamente no sentís dolor, ni pena, ni tristeza, acaso significa que se perdió aún más de lo que uno quisiera admitir...

Tal vez, después de haber recibido tantos golpes y tanto dolor, uno se va haciendo insensible ante ciertas cosas, empieza a acostumbrarse, y ya no llora por las mismas heridas. Las cicatrices arden, pero no matan. Es difícil de explicar, obviamente que duele, pero es una tristeza que uno deja sentir porque está agotado y harto de luchar contra ella. Se deja estar, se deja calar hondo en el alma, porque ya tocó fondo, y uno espera un milagro, algo que lo pueda salvar o sacar de ahí. Se trata de buscar respuestas, explicaciones, casi inconscientemente, pero se vuelve una rutina estúpida buscando dentro nuestro algo que se encuentra en otra parte. Todo nos recuerda lo infelices y solos que estamos por momentos, sin alguien que esté atento a nosotros, que se preocupe, que pregunte si estamos bien. Esos días que todo nos parece gris, que no hay nadie cercano, que la amistad ya no parece tener el mismo valor, que las personas no valen nada, que nadie mira más allá de su propio ser, que tener principios y valores, consideración, respeto y tolerancia, sólo son actitudes inútiles y en desuso para que el resto rápidamente se olvide de cuando estuviste aún cuando todos le dieron la espalda. Que difícil dicen es olvidar a alguien, pero que fácil parece olvidar lo bueno de una persona. Frases y palabras dichas en vano, ausencias que duelen, indiferencia que mata. Todo te va dejando sin fuerzas, dolido, endurecido, solitario, inmóvil, desinteresado. Todo puede cambiar en un segundo, todo lo que se construía para siempre, pero no, todo viene de un proceso, una cadena, de mucho tiempo atrás, pero que finalmente desencadenan en ese fatídico segundo. No lo reconocemos, pero sabemos que en algún momento inexacto, todo cambió, por alguna extraña razón, cambió y no vuelve más...

Sin querer buscas una razón para seguir creyendo, para seguir adelante, pero ya dejaste mucho en el camino, quizás cortar por lo sano sea una buena idea, o ver que nos deja el tiempo para continuar, no es una cuestión del destino, más bien de voluntad, de felicidad, de amor propio. Es hora de mirar adelante, tomar nuevas rutas, girar y buscar un nuevo modo de hacer las cosas. Si todo cambió y no fue nada de lo esperado, nos toca a nosotros cambiar, si la vida no se nos da como deseamos, entonces habrá que cambiar nuestras vidas, para alcanzar lo que buscamos...

sábado, 26 de enero de 2013

Toda grieta me quiebra

Es feo sentir como se va desvaneciendo una gran amistad, poco a poco, día a día, silencio tras silencio, y entender que por más que tratemos de tirar para adelante, si la otra persona no hace nada no tiene sentido, porque la amistad se hace entre ambas personas. Y el dolor que genera ver como se va quedando todo en el tiempo, como se va perdiendo sin querer todo lo bueno que uno recuerda. Y aunque uno intente quedarse con todo lo bueno, se hace muy difícil mirar hacia adelante y saber que esa persona ya no va a estar presente como antes. Pero uno siempre tiene el consuelo de que hay más amigos, mas gente dispuesta a contenernos, quizás cueste encontrar gente del mismo calibre, o alguien que te transmita la misma confianza y alegría, pero no queda otra que seguir adelante, sin mirar atrás.

"Entendió que el para siempre, siempre se termina..."