SERA CUESTION DE ENCONTRAR EL MODO DE REIR...

miércoles, 12 de junio de 2013

Reflexión desde el dolor

Cuando el simple hecho de sentir que perdiste una parte de vos, te deja pensativo, a la deriva, sin un sostén en tu cabeza, cuando ese simple hecho te deja con un sentimiento de vacío y soledad, cuando ese hecho te hace sentir que perdiste a una persona especial, muchas cosas dejan de tener sentido. Cuando ya prácticamente no sentís dolor, ni pena, ni tristeza, acaso significa que se perdió aún más de lo que uno quisiera admitir...

Tal vez, después de haber recibido tantos golpes y tanto dolor, uno se va haciendo insensible ante ciertas cosas, empieza a acostumbrarse, y ya no llora por las mismas heridas. Las cicatrices arden, pero no matan. Es difícil de explicar, obviamente que duele, pero es una tristeza que uno deja sentir porque está agotado y harto de luchar contra ella. Se deja estar, se deja calar hondo en el alma, porque ya tocó fondo, y uno espera un milagro, algo que lo pueda salvar o sacar de ahí. Se trata de buscar respuestas, explicaciones, casi inconscientemente, pero se vuelve una rutina estúpida buscando dentro nuestro algo que se encuentra en otra parte. Todo nos recuerda lo infelices y solos que estamos por momentos, sin alguien que esté atento a nosotros, que se preocupe, que pregunte si estamos bien. Esos días que todo nos parece gris, que no hay nadie cercano, que la amistad ya no parece tener el mismo valor, que las personas no valen nada, que nadie mira más allá de su propio ser, que tener principios y valores, consideración, respeto y tolerancia, sólo son actitudes inútiles y en desuso para que el resto rápidamente se olvide de cuando estuviste aún cuando todos le dieron la espalda. Que difícil dicen es olvidar a alguien, pero que fácil parece olvidar lo bueno de una persona. Frases y palabras dichas en vano, ausencias que duelen, indiferencia que mata. Todo te va dejando sin fuerzas, dolido, endurecido, solitario, inmóvil, desinteresado. Todo puede cambiar en un segundo, todo lo que se construía para siempre, pero no, todo viene de un proceso, una cadena, de mucho tiempo atrás, pero que finalmente desencadenan en ese fatídico segundo. No lo reconocemos, pero sabemos que en algún momento inexacto, todo cambió, por alguna extraña razón, cambió y no vuelve más...

Sin querer buscas una razón para seguir creyendo, para seguir adelante, pero ya dejaste mucho en el camino, quizás cortar por lo sano sea una buena idea, o ver que nos deja el tiempo para continuar, no es una cuestión del destino, más bien de voluntad, de felicidad, de amor propio. Es hora de mirar adelante, tomar nuevas rutas, girar y buscar un nuevo modo de hacer las cosas. Si todo cambió y no fue nada de lo esperado, nos toca a nosotros cambiar, si la vida no se nos da como deseamos, entonces habrá que cambiar nuestras vidas, para alcanzar lo que buscamos...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Siempre me gustó lo bien que escribis. En este mundo virtual te encontré y me encantó. Y que casualidad me pasa lo mismo. Cuesta tomar decisiones y cuesta más dar vuelta la pagina. Cuando nos encariñamos con esosseres quedamos ausentes.